El asesinato de un estudiante oriental en los suburbios de Edimburgo es la oportunidad perfecta para Bruce “Robbo” Robertson (interpretado por James McAvoy) de conseguir el ascenso a Inspector detective que siempre ha estado buscando, para conseguirlo solamente tendrá que deshacerse de los otros seis detectives sargentos de su departamento que aspiran al cargo. Deshacerse de ellos no será un problema para el gran “Robbo” el detective más manipulador, misógino, onanista, alcohólico, drogadicto, inescrupuloso, abusivo (y algunos calificativos más que me faltan) de todo el departamento de policía de Escocia que no dudara en usar todo su “talento” para lograr su objetivo, como decía hace unas líneas, para “Robbo” esto será pan comido. Es casi imposible no comparar este filme del 2013 dirigido por el desconocido Jon S. Baird con “Trainspotting” de 1996 filme del entonces desconocido Danny Boyle