Era el año 1994 y estaba cursando el cuarto año de secundaria cuando nos juntamos con unos compañeros del colegio (en realidad nos tiramos la pera) y nos fuimos a casa de uno y entre otras cosas nos sentamos a ver “Dumb and Dumber” que hasta ahora considero una de las peores películas que he visto en mi vida, pero innegablemente también una de las pocas en la que no pare de matarme de la risa hasta el final. La absurda aventura de los inseparables amigos Lloyd Christmas(Jim Carrey) y Harry Dunne(Jeff Daniels) se volvió con los años un filme de culto al que es imposible recordar sin esbozar una sonrisa porque es inevitable que se te vengan a la mente
