El cine de catástrofes ha vuelto a convertirse en una apuesta a la segura de las grandes productoras cuando la única intención es llenar la caja registradora ya que este tipo de peliculas reciben una gran respuesta por parte del público que acude masivamente a ver como se cae el mundo a pedazos mientras devoran su canchita y desaparecen su refresco disque dietético. Claro que todo esto en gran parte se debe al espectacular avance que han tenido los efectos especiales en los últimos años y que desde mediados de los años noventa han revivido un género que había sido explotado hasta el hastió en los setenta al punto que ya no sabían que destruir.
